Semanas atrás una amiga cercana,
pero a la vez no, me dijo que había cambiado, que ya no era la misma, que fingía
ser alguien que no era, que ella quería ayudarme al salir de este hoyo en
el cual me había metido. Y sí, quizás tenga
razón, ya no soy ni seré esa “chica – niña” idealista, esperando a su príncipe azul,
esperando que todo tenga un final feliz y sobretodo queriendo hacer feliz a
todos.
Durante años, mi familia me vendió
esa historia de los cuentos de hadas, de que hay gente mala que al final
fracasa, que los buenos siempre triunfan y si no lo hacen “mueren con honor”.
Ellos me tuvieron en un palacio de cristal, me lo pintaron de arcoíris, me
volvieron una niña “pinky”, sé y soy muy consciente que no lo hicieron por
dañarme, sino por protegerme.
En el transcurso del año
pasado y este año, he conocido a personas que me han dado una mirada nueva de
la vida. A mis 19 años con dos meses y 4 días, me doy cuenta que ya no quiero
ni podre ser la misma. No quiero quedarme atada a nadie, no creo en ese amor de
los cuentos de hadas, no creo que se consiga algo sin luchar, etc.
Mi mentalidad ha cambiado
aunque no del todo, sigo con ese tabú de “mojigata”, les pondré un ejemplo: A
comienzos de este mes, una psicóloga me dijo que debería masturbarme, que era
placentero y era necesario que explore mi “identidad sexual”; además que
liberaría tensiones. Estuve pensando en su propuesta por un tiempo, hasta
consulte con amigas muy cercanas, ellas me dijeron que sí lo harían. Pues yo
no, quizás sea porque desde pequeña me enseñaron que nuestro cuerpo es el
templo del Cristo y que hay que cuidarlo y protegerlo, además que Cristo no nos
puso “los órganos reproductivos” para tener placer sino para que nos
multipliquemos, reproduzcamos, engendremos. Bueno creí en eso y siempre me lo
impedirá.
Estos meses, más que los
otros he experimentado cosas, muchas cosas: agarres, floros baratos, summer
lovers, críticas revolucionarias, etc etc. Quiero seguir experimentado eso,
pero aunque experimente estas cosas sé que mi esencia no cambiará, mis acciones
tal vez pero mi yo interior siempre estará intentando que crea las cosas que me
vendieron.
Bueno en sí, por primera vez
no sé para qué escribí esto. Solo tuve ganas y lo hice, así como un orgasmo,
disfrute escribiéndolo. Sé quién fui, sé quién quiero ser. Pero no sé ¿Quién realmente
soy?
PD. Este post es un fiasco,
pero es mio y lo quiero.
ANEXO:
Arrancaré las páginas de mi cuento de hadas.
Sin príncipe no hay princesa, ¿que más da?,
este cuento ya no es verdad.
Es una mentira encerrada en la realidad.
Ya no existen risas,
no existen corazones,
ahora solo existen las penas y dolores.
Atrapada en una historia,
atrapada en la realidad,
atrapada en este cuento que nunca fue verdad.
Atrapada en las palabras,
atrapada en un sentimiento,
atrapada en el tiempo,
esperando el primer beso.
Porque hay cuentos que son difíciles de borrar,
difíciles de olvidar y que nunca
dejaremos de recordar
Arrancaré la página - Sandra Aboy
