El
día lunes, fue muy particular, sucedieron cosas demasiado peculiares que pasare
a explicarle a continuación.
Me
levanté tarde, a eso de las
7:20am(especificando que yo normalmente me levanto a las 9:00, a excepción de
los lunes), y tenía que salir con dirección a mis clases de teatro a las
7:45am, como lo habrán notado tenia exactamente 25 min, me fui al baño donde me
demore demasiado, debido a que me estaba lavando bien la cara para poder borrar
el sueño que me invadía, a continuación fui a mi cuarto y me puse lo primero
que encontré, que fue un buzo negro ceñido al cuerpo, un polo decolorado ancho
color rosado, unas medias rosadas, brazier, zapatillas marrones y unos aretes
para disimular todo la huachafería que había hecho con mi ropa; baje corriendo,
felizmente mi taza de leche ya estaba servida, me la tome en 3 sobros y como tenia
hambre me comí una granadilla(felizmente no me hizo daño, la rarísima combinación
que hice). Salí despidiéndome de mi mamá, que seguía con su típica frase POBRE
QUE LLEGUES TARDE, me fui corriendo y tome un moto taxi, me llevo al paradero,
eran las 7:55am, si no tomaba la primera custer que venia simplemente llegaba
tarde, así que me prepare psicológicamente para ir al lado del cobrado con mis
cabellos dejándose llevar por el viento de la puerta no cerrada y sujetándome fuerte
para no caerme. Abre esperado 2min y llegó, ¡Estaba vacía! Me subí, escogí
asiento y me puse a leer un libro (Traicionada- Segundo libro de la saga “La
Casa de la Noche”), había elegido el asiento mal y todo el sol me daba a la
cara, estaba un poco fastidiada, pasaron 20min del viaje y el señor que estaba
sentado a mi costado me hablo. ¿No te incomoda el sol?-realmente no le vi la
cara, pero sonaba con una voz de gilero- Yo haciendo un movimiento con mi
cabeza y sin despegar mis ojos del libro le dije que no, el prosiguió- si te
molesta pégate mas a mí para que te ocultes un poco de las luz- para que me
dejara de hablar(porque realmente, sentí que si no le hacia caso iba hacer un viaje
demasiado incómodo) fingí que me movía hacia donde estaba él, paso un corto
tiempo y de vuelta habló- Mejor te cambio de sitio, para que no te quemes- nos
cambiamos de sitio y le dije gracias, se acabó la conversación. El señor se
bajo antes que yo, y ahora yo estaba al lado de la ventana.
El carro siempre sigue la misma ruta,
pero esta vez me concentré más en verla, deje mi libro un segundo y levanto la
vista justo en una esquina donde una preciada amiga había estado sufriendo el
mes anterior, me hizo pensar en ella y como había superado ese problema, vi
toda la calle que recorrimos ese día y me entró una nostalgia- baje la cabeza y
seguí leyendo. Llegue al paradero donde recibo mis clases, y me percate que no había
gente, solo una policía dirigiendo los pocos carros que pasaban (eso es
demasiado raro, debido a que esa avenida es una de las mas frecuentadas),
llegué y no había absolutamente nadie en el salón, estábamos yo y el profesor
solos, en un silencio incómodo (el con su BlackBerry y yo con mi libro) habrán
pasado 15min más, y solamente llegaron 9 personas, éramos diez de los treinta
que siempre hay. Empezamos la clase, todo normal, actué un rato, me senté, y
como era la ultima clase de ese mes el profesor estaba dando una pequeña apreciación
a cada uno sobre el desarrollo que habíamos tenido, llego a mi, y me dijo:
Usted señorita es una conchuda moderada- ¿conchuda moderada? Mi cara de
sorpresa no podía más, ¡Me había llamado conchuda!- el profesor se dio cuenta y
dijo: Siéntase bien, eso en la vida le servirá, se lo aseguro.
Todo el camino de regreso a mi casa,
estaba la palabra CONCHUDA merodeando por mi cabeza, haciéndome preguntas de ¿Por
qué había dicho eso?, las cuatro clases de tuve con él siempre sentía que no se
percataba de mi actuación, hasta el extremo que deje de participar, no me miraba,
no me corregía, era como si yo estuviera actuando para mi sola. En ese momento también
me di cuenta, que las personas me observan, me miran y me analizan, quizás como
yo analizo a otras personas
Estoy tan metida en mi mundo que en algunas
ocasiones siento olvidarme que estoy en un planeta llamado Tierra, y que Dios
me dio algo llamado sonido de la voz para interactuar con ellos, también me
percate que, yo hablo en las situaciones requeridas y sin obligación de nadie,
y que quizás muchos me tomen como ejemplo o como desejemplo (¿esta palabra
existe?), y me tomen en cuenta, aunque no lo demuestran. Me di cuenta también,
que no voy a cambiar por otras personas, ni voy a fingir cosas en mi
personalidad para que otras personas se lleven buen concepto de mi; quizás habrá
veces que haga daño (aunque no es mi objetivo lo remediare sin cambiar mi esencia)
u otras veces que me felicitaran por mi desempeño. Algo que tengo muy en claro,
es que las cosas que hago y haga serán porque yo lo quiero, porque es mi decisión
y nadie la cambiará, absolutamente nadie.
Por fin me di cuenta de lo que significaba
ser conchuda, con ayuda de un diccionario me entere que era una persona sinvergüenza;
bueno pero él había dicho que era moderada, y al fin todo cobro sentido, en
otras palabras me estaba diciendo que en los momentos adecuados y
correspondientes(en los que necesariamente tenia que hacerlo), sacaba ese lado
de mi, de interactuar con las personas, defender todo lo que pienso; esto lo
corrobore enviándole un correo al profesor y bueno él me dijo exactamente lo
que escribo.
Habrán diversas situaciones que nos permitirán
mostrar ese lado conchudo, que en mi
humilde opinión todos tenemos, pero sacar este lado conchudo, no es una
cosa tan simple, hay que razonarlo bien respetando nuestras ideas y sin herir a
las demás personas. La historia de mi lunes peculiar, llega a su fin; seguiré
saliendo de mi mundo acogedor[1] cuando
sea necesario, por el momento el tiempo tendrá una ausencia de mi.
ANEXO:
No me pesa el pasado.
Me duelen las espinas
Prendidas a mi manto
De viajero voluble,
Porque hiero con ellas.
Más cerca del ocaso - Rafael del Carpio Cardillo
[1] Donde
existen nieblas, arcoíris, rayos de sol, nieve, truenos , pero todo esto es
opacado por el silencio de mis pensamientos y el grito mudo de mis ideales

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